Mi proyecto de cuarentena
Volver a armarme, reconstruir los pedacitos que estaban rotos después de una ruptura matrimonial y de una vida supuestamente “encaminada”, esta cuarentena la estoy pasando sola, más que nada por opción porque apoyo familiar y de mis amigas tengo, pero yo quería estar en mi casa, mi espacio y asumir lo que eso conlleva. Todo lo que he vivido en este tiempo, los altos y bajos de emociones que uno cree no va a poder superar, las pocas ganas de levantarse, la presión de la pandemia y todo lo que ha sido este tiempo de crisis no sólo para mí, sino para todos, al final ha sido mi mejor oportunidad para trabajar conmigo misma, mirar hacia dentro, pero también hacia fuera, sobre todo en el espejo.
Día a día me demuestro que sí, que hay que atreverse a sentir, liberar y dejar ir esos sentimientos atrapados. Sentir las lágrimas que de la nada caen incluso cuando me estoy riendo, vaciarse para poder rellenar ese espacio con algo nuevo, algo mejor. No hablo sólo del ámbito amoroso, sino de la vida en general, cuando te aferras mucho a algo, a una idea de lo que debería ser, uno no deja espacio para que algo mejor llegue a ti.
Yo soy buena para escuchar y dar consejos, pero he aprendido a escucharme a mí misma, y darme a veces ese consejo que le daría a una amiga si me dijera lo mismo que yo estoy sintiendo, o me preguntara las dudas que yo tengo. Escribo todos los días en mi cuaderno y así dejo ir, me libero de esos pensamientos que a veces me persiguen y que no me aportan en nada. También aparecen otros que sí me aportan y me ayudan a seguir, dándome cuenta de quién soy, qué quiero, qué siento y qué estoy haciendo. Hoy me muestro vulnerable pero 100% sincera con ustedes y conmigo misma. Aprendamos a querernos y valorarnos tal como somos y sobre todo permitámonos sentir. Somos nuestro mejor proyecto.

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